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Introducción a las vibraciones en el auto
Las vibraciones en un automóvil son un fenómeno común que puede manifestarse en distintas situaciones, especialmente al frenar o acelerar. Aunque a veces parecen inofensivas, suelen ser indicio de fallas mecánicas que, si no se atienden a tiempo, pueden derivar en reparaciones costosas o comprometer la seguridad.
Estas irregularidades pueden tener múltiples causas: fallos en el sistema de frenos, desequilibrios en las ruedas, desalineación de la dirección o desperfectos en el motor o la transmisión. Desde el punto de vista del diagnóstico automotriz, detectar el origen de estas señales es clave para mantener el rendimiento del conjunto mecánico.
En mecánica ligera, atender estos síntomas de forma oportuna es esencial. Ignorarlos no solo puede afectar la integridad del vehículo, sino también poner en riesgo al conductor y los pasajeros. Por ello, es recomendable realizar revisiones periódicas y consultar a un profesional ante cualquier anomalía. Un diagnóstico a tiempo puede evitar problemas mayores y garantizar una conducción segura y eficiente.
Causas comunes al frenar
Las vibraciones al frenar son un problema frecuente y, en la mayoría de los casos, apuntan a irregularidades en el sistema de frenado. Una de las principales causas es la deformación de los discos. Con el uso y el calor, estos pueden dañarse o desgastarse de forma desigual, lo que genera fricción irregular con las pastillas y produce temblores al aplicar los frenos.
Otra causa habitual es el desgaste excesivo o desigual de las pastillas. Si han perdido material o presentan superficies irregulares, su eficacia disminuye, lo que no solo genera vibraciones, sino también ruidos molestos. Utilizar componentes de baja calidad puede agravar aún más el problema.
También es necesario revisar otros elementos del sistema, como las mordazas (calipers). Si están defectuosas o sucias, pueden provocar un frenado desigual y afectar la estabilidad general. Por eso, ante cualquier síntoma anormal —como temblores o ruidos— lo más prudente es acudir a un especialista para una revisión completa.
Causas comunes al acelerar
Cuando el vehículo vibra al acelerar, suele deberse a fallas que requieren atención inmediata. Entre las más comunes se encuentran el desequilibrio de las ruedas, el desgaste de los soportes del motor y problemas en la transmisión.
Si el peso de las ruedas no está distribuido correctamente, giran de manera inestable, generando sacudidas perceptibles en el volante o los asientos, especialmente al aumentar la velocidad.
Por otro lado, los soportes del motor, cuya función es mantener el bloque en su lugar y absorber movimientos, pueden deteriorarse con el tiempo. Cuando ya no cumplen su función, las vibraciones se transmiten al chasis, acompañadas muchas veces de un aumento en el ruido del motor.
Las fallas en la transmisión también pueden estar detrás del problema. Deslizamientos de marchas, ejes dañados o falta de lubricación provocan temblores durante la aceleración y pueden ir acompañados de ruidos extraños o cambios en la respuesta del acelerador.
Cómo diagnosticar y solucionar el problema
El primer paso para resolver este tipo de fallas es identificar en qué circunstancias se presentan: al frenar, acelerar o mantener una velocidad constante. Esto ayuda a delimitar el área donde se origina la irregularidad.
Luego, es conveniente realizar una inspección visual de ruedas y neumáticos. Se deben detectar posibles deformaciones, desgastes irregulares o bultos, y verificar la presión de inflado. Si todo parece normal, se recomienda revisar el balanceo y la alineación, ya que un desequilibrio puede ser la causa directa del problema.
Cuando los temblores ocurren durante la aceleración, es necesario examinar el sistema de transmisión, incluyendo los ejes y soportes. Si se presentan al frenar, habrá que revisar discos, pastillas y mordazas, asegurando que todos los componentes funcionen correctamente.
Si tras estas inspecciones el problema persiste, lo mejor es acudir a un taller especializado. Un mecánico calificado cuenta con las herramientas necesarias para realizar un diagnóstico preciso, identificar fallas ocultas y aplicar soluciones efectivas.
Además, seguir un plan de mantenimiento preventivo —como alineaciones regulares, revisión del sistema de frenos y cambios de aceite— no solo previene vibraciones, sino que también extiende la vida útil del vehículo y mejora la experiencia al conducir.